Ya se hacía de noche, eran cerca de las 20:00 horas. Estabamos casi todos sentados en el porche viendo como el Sol se iba, pero el calor se quedaba. Los pequeños jugaban dentro...
De repente el anaranjado cielo se hizo más rojo, y yo sentí como me llenaba de una energía fresca, ágil, parecía que pudiese subir paredes, y luego me desmayé... Pero eso no fue todo lo que pasó:
Su cuerpo y el de otra chica, ambas pelirrojas de melena larga, cayeron al suelo después de haber presentado una sensación de un éxtasis muy intenso. Sin que nos diera tiempo a acercarnos para socorrerlas, se volvieron a levantar ellas solas, parecían estar bien, pero sus ojos cambiaron, eran todo pupila.
Se despojaron de su ropa hasta quedarse con el traje de baño y se dirigieron hacia un montón de tierra donde se cavaba un agujero para una futura piscina. Se arrodillaron y mientras gritaban con diferentes tonos y duraciones, se tiraban la tierra por encima. Tierra por el pelo, en la cara, dentro de la boca... Risas...
Después el suelo tembló y emergieron de aquel simple agujero tres piedras planas. Primero salió una pequeña, con unas escrituras en otro alfabeto, en otro idioma... Una de las mujeres cavó más efusivamente hasta topar con algo de lo que tiró. Era un hueso. Con todas sus fuerzas lo sacó del suelo, y surgió de allí una mascota, un perro, pero no tenía piel, ni pelo. No tenía absolutamente nada más que huesos, y vida. Ese perro se movía, y no era lo único extraño porque medía lo mismo que un caballo.
Volvieron los gritos, y ahora el perro cavó también, para sacar una segunda piedra, o una segunda lápida, de la que salió un hombre rígido y podrido, que tampoco decía nada, ni si quiera parecía que pudiese mirar...
De la tierra salió una última lápida, con un ser que nadie vio nunca, pero era más poderoso que todos, porque hasta hizo cambiar el color del cielo a un rojo más preocupante.
Pero este evento no trajo nada malo, simplemente nos protegió. Porque en la antigüedad, nuestras familias habían sido complementadas por lobos hasta tal punto, que se podría decir que nuestra cadena de ADN se cruzó. Todos los varones tenían la capacidad de mutar en lobo en algún momento de su vida, pero la mujer sólo podía portar este gen. Ellas eran las encargadas de cuidar a los hombres, a los lobos, y a los hombres lobos. Además, podían esconderlos de cualquier peligro bajo la tierra, y llamarlos de nuevo cuando no pasase nada. Si todo aquello no era suficiente, podían pedir ayuda de la primera rama genética que creó esta familia. Y eso fue lo que pasó, nada más aquellas poseídas terminaron la invocación, aparecieron de todas las esquinas hombres de blanco con armas llenas de prejuicios dispuestos a acabar con nuestra comuna.
Los hombres se hicieron lobo, y defendieron.
Las mujeres agarraron sus cuchillos militares.
Y se abalanzaron contra aquellos humanos vestidos de blanco