Su hijo le pidió que le contara un cuento, como cualquier noche. Su mamá por supuesto accedió.
En aquel momento la congeló, para siempre, para poder quedarse abrazado a ella todas las noches.
Hasta que se durmió mucho por el frío, y ambos se apagaron por amor
miércoles, 27 de julio de 2011
sábado, 16 de julio de 2011

De pequeña, mi hermano y yo compartíamos habitación. Yo dormía en la cama alta, y el pegado a mi, siempre tumbado en un colchon en el suelo. No es que nuestros padres le quisieran menos, o no tuviesemos dinero para dos camas, sino que mi hermano, que por cierto se llama Oriol, no podía conciliar el sueño si se le levantaba más de un palmo del suelo. Oriol necesitaba dormir lo más cerca del suelo posible, porque decía que así se sentía protegido. A su vez, nunca en la vida hemos podido dormir separados, ninguno de los dos se duerme si no estamos juntos.
Cuando nos fuimos haciendo mayores, cada uno tenía sus necesidades independientes, aunque nos quisieramos igual, pero aquella sensación de insomnio nos perseguía siempre. Cuando se lo contamos al censor de la iglesia del pueblo, nos explicó porqué pasaba aquello:
Nuestros familiares, de hace muchos años, siglos incluso, pertenecían a la burgesía y yo, Dansa, pertenezco a la reencarnación de la hija heredera de unas importantes tierras, por lo que esa chica debía ser muy importante. Y mi hermano Oriol desciende de su guardian, aquel que la protegía contra todo, descendía de un lobo.
Aquella importante chica y su lobo, habían pasado tanto tiempo juntos que había calado en la cadena hereditaria, hasta llegar a nosotros

Los fantasmas, con el fin de acercarse a la apariencia de cuando estaban vivos, buscan la perfección y la belleza. Necesitan sentirse humanso todo el tiempo, en vez de fantasmas, que es lo que son.
Los fantasmas, en su nueva forma ahora, deforman sus cuerpos con el tiempo, sobretodo si se enfadan. Cuando se enfadan sus cuencas derriten sus ojos, sus dientes se caen, sus arrugas aumentan, sus dedos y sus uñas se alargan... En fin, ya lo veis.
Por eso, siempre que veais un fantasma lo vereis tranquilo paseando, porque cuanto más quietos están, más desapercibidos pasan para el Tiempo. Debido a eso, también es muy difícil hacerles enfadar, así que si tenéis alguna presencia en casa, no pasa nada, hará lo posible por no enfadarse, con el fin de evitar la pérdida de su belleza.
miércoles, 13 de julio de 2011
Cada vez que visito al señor Rafael, hijo de Juana, me cuenta como él y su nieta vivían en la granja, y cómo le enseñaba a ordeñar burras, desplumar gallinas y tumbar caballos nerviosos.
Entonces el señor Rafael era fuerte y rubio, con bigote recortado y de piel tostada por el trabajo diario. Ahora es un trozo de papel de arroz muy delicado, de piel transparente y pelo blanco. Pero sigue teniendo el mismo espíritu, podría decir que es el mismo que hace 50 años.
Seguramente el recuerdo de la granja es uno de los más valiosos que retenga todavía, por eso me lo cuenta tantas veces, por eso, o porque nunca recuerda habérmelo contado...
La ternura y añoranza que emplea son terriblemente contagiosas, sobretodo porque aquella nieta soy yo, y todavía ninguno de los dos somos capaces de aceptar que no lo recuerda, debido a su enfermedad.
Entonces el señor Rafael era fuerte y rubio, con bigote recortado y de piel tostada por el trabajo diario. Ahora es un trozo de papel de arroz muy delicado, de piel transparente y pelo blanco. Pero sigue teniendo el mismo espíritu, podría decir que es el mismo que hace 50 años.
Seguramente el recuerdo de la granja es uno de los más valiosos que retenga todavía, por eso me lo cuenta tantas veces, por eso, o porque nunca recuerda habérmelo contado...
La ternura y añoranza que emplea son terriblemente contagiosas, sobretodo porque aquella nieta soy yo, y todavía ninguno de los dos somos capaces de aceptar que no lo recuerda, debido a su enfermedad.
domingo, 3 de julio de 2011
Victoria

En la edad moderna, justo cuando el amor y la conquista se volvieron un complicado juego, mucho más allá de los bienes y las pertenencias, creció esta historia.
Muchos la recordarían por siempre, tomando ejemplo y contándolo a sus hijos...
Victoria era la futura princesa de aquel reino, de aquel país entero. Su dominio estaba escrito, ya que su padre ya había perecido, pero el mandato no se haría vigente hasta la mayoría de edad de Victoria. De momento gobernaría su tío Billiam, como un paréntesis.
La futura reina debía escoger bien entre todos aquellos que la pretendiesen, para así tener al mejor rey, y unos hijos sanos y valientes, que asegurasen la perpetuación del apellido.
Para esta difícil tarea, Victoria convocó una ceremonia internacional, donde reuniría a todos los posibles hombres que pudiesen ocupar tal puesto.
Su tío Billiam indicó en la carta que "Sólo un hombre al que no le pesase la corona de oro, podría ser el perfecto rey de este lugar". Pero lo cierto es que Victoria tenía algo más profundo dentro de la prueba para la elección de su futuro marido y padre de sus hijos, debían hacer todos, una prueba de fidelidad, de amor y de fe, tanto a la posición de rey, como a la de amante, por lo que añadió en la carta "Sólo un hombre al que no le pese la corona de oro ni el corazón abierto, podría ser el perfecto rey de este lugar".
Por cierto, el nombre del país no lo voy a decir todavía, simplemente porque nunca había tenido nombre, nunca había descubierto el nombre adecuado.
Como podéis imaginar, acudieron personas millones de personas dispuestas a sostener el cargo, miles de hombres capacitadísimos para ser rey, pretendientes tan apuestos y varoniles como su padre, tan poderosos, tan ricos, tan fuertes, tan viriles, tan tenaces... ¿Cuál habría de elegir?
De todos los millones de hombres que osaron el puesto, 744 fueron elegidos como posibles reyes por Billiam. Dispuestos a conquistar ahora, a la princesa Victoria.
Pues no os podríais creer, que ninguno de los 744 la supo hacer feliz, sin otra cosa que no fuesen riquezas, telas, comidas, castillos, carros y caballos...
Victoria muy triste y enfadada, los eliminó a todos, los hizo marchar de su castillo, de su reino incluso, prefería que el reino fuese para Billiam antes que pertenecer a un hombre como aquellos, todos tan iguales como el anterior.
Así pasaron los años... un año... dos años... cinco años... La mayoría de edad ya andaba cerca.
Pero un día de entre todos los aldeanos de aquel reino, apareció un carro viejo y sin terminar, de madera podrida y con agujeros. Sólo llevaba un mulo en sus riendas, y un joven muchacho, más joven que Victoria, al otro extremo de las cuerdas guía.
La invitó fiel y educadamente a pasear por sus tierras.
Ya muy alejados del reino, le pidió por favor que subiese a un globo gigante, que la podía llevar encima sin que ninguno cayera. Victoria, como era ella, subió. Enamorada de aquél aparato, quiso ver qué le podría dar, no tenía mucho que perder.
Empezaron a elevarse, tanto como les dejó aquel globo gigante, y cuando obtuvieron una constante en el aire, el mozo giró a Victoria en una dirección concreta de todo el valle, y pudo leer escrito en el suelo su nombre VICTORIA.
Aquel chico, guardó la carta que convocaba a todos los hombres que pudiesen pretenderla como amante, y plantó una semilla de arbol cada 50 metros, en determinada posición para que al crecer, con el paso de los años, formasen el nombre de la princesa.
Victoria en ese momento le miró pidiendo explicaciones, a lo que él sólo dijo:
- Es tu reino, y ha de llevar tu nombre. El reino de Victoria. Con ese nombre estás otorgando a sus habitantes la calidad de ganadores, como tu nombre indica, y te regalas a ti misma el aprecio que mereces.
A partir de aquél momento, aquel pequeño chaval, pasó a formar parte de la legitimidad de la familia, del mutuo amor entre ambos, así como de la política del reino Victoria, por siempre jamás.
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