
Existía el pez imán, el último que quedaba. Y os voy a contar como murió.
El pez imán tenía los dos polos en la boca, uno arriba y uno abajo. Fue una alteración genética de la especie. Y como dichos polos se atraían, nunca podían abrir la boca para comer.
De eso morían siempre, de hambre.
Pero el último pez imán se volvió loco de no comer, y se le giró la cabeza. Se le giró la cabeza hasta tal punto donde el polo de arriba también se giró, con la mitad de su cara, y la boca ya se le quedó abierta para siempre, porque esos polos al ser iguales, se repelían siempre.
Al último pez imán no paraba de entrarle comida por la boca, hasta que un día explotó de gordo.
Y así murió el pez, opuestamente diferente a todos los otros peces imanes.
Pobre pez iman...menuda putada
ResponderEliminarBesitos