
Había una clase de alumnos, unidos por amistad desde hace muchos años. Siempre se llevaban bien, incluso a la hora de hacer clase se divertían, puesto que el profesor también era partidario.
Pero un día algo cambió: El profesor. Vino el más aburrido de todos los profesores, con el tono más monótono del mundo, sin alzar la voz, con ropas de anciano a tonos grises, gafas de pasta marrones y cuadradas,... Ya os lo imagináis.
Obligaba a los alumnos a llamarle por Don, y cualquier pregunta se atendía al final de la clase, para no interrumpir su magistral docencia.
Pues un día se hartaron de tanto aburrimiento y tanta tristeza de clase, y fue hasta tal punto que uno de los alumnos lo mató.
En cuanto vinieron los responsables del centro, la policía, una ambulancia y todo aquel que pudiese enterarse de lo sucedido, pidieron un culpable para ello, o de lo contrario todos pagarían por cómplices e irían irremediablemente a la cárcel.
Y así fue, nadie le delató, aún hoy nadie lo sabe, lo que sí os puedo contar, es que me han dicho que hay una cárcel a unos kilómetros, que dice ser la más divertida del mundo.
Ja,ja,ja.....afortunadamente espero no haber sido nunca un profesor asi
ResponderEliminarBesitos