Siempre habíamos sido amigas, hasta que apareció en su vida ese chico tan raro: Serio, tímido, algo borde y con unas ojeras importantes, pero con un inquietante buen fondo que le asomaba por detrás de la oreja. Tengo que decir que esta última conclusión la saco de sus preciosos ojos verdes, de los cuales manifiesto mi irrevocable debilidad.En fin, la cosa es que Candy empezó a salir con ese chico poco después de que él cortara con su antigua novia, decía que ella le estaba ayudando a superarlo. Un clavo, vamos. Cuando le conocí un poco más, o sea, cuando llegó la hora de agregarle a Facebook, vi que sólo tenía cuatro fotos: Tres suyas bastante malas, y una cuarta de una chica rubia. Su ex, supongo. Pensé que no había borrado la foto porque era obvio que no se conectaba mucho. La chica tampoco me sonaba del pueblo, así que entré en su Facebook de rebote. No había nada nuevo desde hace dos meses ¿Como puedes tener una red social y no usarla? ¿En qué lugar te deja eso? porque ni eres un adicto a internet, ni eres de los supervivientes que aún viven en la caverna. Bueno, vi su ultima foto, bastante grotesca por cierto, estamos hablando de una foto suya con un letrero de Paint mal puesto que anunciaba su desaparición. Nadie sabía donde estaba, simplemente algo la había borrado de la Tierra. Yo, que siempre he sido un poco paranoiquita, en seguida pensé que había sido el cabrón ojosverdes del novio de Candy. Algo había hecho con esta chica, y ahora iría a por mi amiga.
...
Hablé con ella y no hacía más que reirse. La verdad es que pensaba que me llamaría desequilibrada o, loca por lo menos, pero precisamente parecía muy cómoda hablando de ello. La verdad es que han pasado dos semanas desde mi ocurrencia y está todo bien, a mi amiga no le ha pasado nada, sólo que ellos han terminado por romper. Candy dice que ha vuelto con su ex, que resulta que se había ido del país para empezar una vida juntos. ¿Pero estamos locos o qué? Ni que viviéramos en un puto cuento. Yo, más Watson que nunca, me fui a casa de Candy para pedirle explicaciones, y ahí es cuando me llevé la ostia de mi vida: Candy estaba dormida en el sofá con (Si te lo preguntas, sí, tengo llaves de su casa, igual que ella de la mía), con un cubata de granadina o algo así y al lado dos cabezas perfectamente decapitadas, la de su ex y la de la ex de éste. Casi me desmayo allí mismo, suerte que no, o seguro que hubiera terminado por hacerles compañía.
Bueno, no se qué cojones hago aquí pero me largo, dije.
— Hola Cris, ¿Quieres tomar algo? — Tía no se que mierda es esto pero estas muy rayada, me voy — Espera Cris, no están muertos, boba. Quédate un poco.
¿Pero estamos locos o qué?
...
Y allí se quedó, sentada en su sofá, bebiendo de su cubata de granadina y vodka blanco de marca barata en una copa de cristal malucho en plan martini, eso sí, con un par de dientes dentro de la copa para darle ese toque especial que ella andaba buscando.
En un primer momento no vi lo de los dientes, pero desde que estoy al lado de su sofá, veo como cada día me los va quitando.
Ostrassssssssssssssss...menudo regreso a lo greande. Inquietante Nereitaaaaaaaaaa
ResponderEliminarBesitossssssssss